8 Noviembre 2009
¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
Antes que lo llames "hombre"?
Cuántos mares antes de descansar en la playa
Un pájaro...
Aquí en el faro del fin del mundo está soplando el viento
Está soplando el viento (Blowing in the wind)
Soplando en el viento (Blowing in the wind)...
El faro del fin del mundo que decía que te amaba (moonlight shadow)
Lo invadía todo (moonlight shadow)
Y el eterno brillo de tus ojos que ilumina mis días
Pienso en ti
(Pienso en ti.)
Alejandro, Eduardito Codina y Hugo López
(Pienso en ti)
Junto con mis compañeros de ruta
Aquí
En el faro del fin del mundo (Pienso en ti)
En mis sentidos abiertos y conectados (Pienso en ti)
Y esperando en la quietud del silencio
Deseando infinitamente que caiga
El Universo sobre mí.
En el faro del fin del mundo
Espejo del alma, bajo las aguas (Pienso en ti)
Pienso en ti
Deseando infinitamente
Que el Universo caiga sobre mí.
En la Colifata. Chao
Hasta siempre (te vi)
En la Colifata está soplando el viento...
servido por Alexandra
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5 Noviembre 2009
Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración
No mirar a los mapas, seguir en mi mismo
No andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro
O hacer la canción
Y decirte que todo esta igual
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti,
esperando por ti.
Sigo yendo a Teté semana por semana
te acuerdas de allá
Hoy habló de fusiles despidiendo muertos
Yo sé que ella me ama
Es por eso tal vez que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti,
de la ausencia y de ti.
No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas
Como en el tumulto pisarte los pies
Y reír y reír y reír,
Madrugadas sin ir a dormir.
Si, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.
Las ideas son balas hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado en el mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.
Silvio Rodríguez.
servido por Alexandra
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27 Octubre 2009
No sé que hacer
busco pedazos de sentimiento
de recuerdo
y ya no "nos" conozco.
Yo me siento y te miro
en lo que me queda entre la cabeza
y me pongo a hablarte de cosas
que tal vez nunca te diría
Te confieso que voy a buscarte
sin que te des cuenta
que he tratado de hacer un pacto
en mis momentos de locura
para no dejarte ir
Claro que siempre recapacito
ya sabes como me pongo
cuando me ataca esta gota
esta gota de tristeza
que tiene tan bien entendido
que siempre le espera un lugar
Y yo te extraño
y te siento
y lo horrible es que no recuerdo tu cara
recuerdo que te quería
que "nos" quería.
servido por Alexandra
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6 Octubre 2009
Tengo una nostalgia imposible de lo que eramos, de lo que vivimos. Preferiria no habernos visto a la cara. Preferiria seguir compartiendo nuestras almas. Preferiria no tener que controlar lo que digo, a la hora que llamo, lo que pienso. Seguiriamos siendo amigos.
Te extraño. Extraño todo de ti, menos tu presencia física. Extraño el compartir nuestra visión cósmica.
Hagamos un acto psicomagico. Lo voy a hacer por los dos.
Y de la forma en que ambos sabemos, Te amo.
servido por Alexandra
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6 Septiembre 2009
Hacia falta este tiempo, esta distancia. De ahora en adelante podemos no conocernos, podemos ignorarnos tranquilamente como según usted, estaba destinado que así fuese.
!Cómo es de poderosa la distancia!
Lo ha alejado de tal manera...tal cuantía, que es imposible que alguna vez hubiera amado a alguien tan fatuo. Y me siento feliz.
servido por Alexandra
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6 Agosto 2009
Para la noche se arrastran las almas
bajo su tentadora luz policroma
a reencontrarse
después de algunas varias vidas.
Yo lo conocí.
Fuimos hermanos y hasta de pronto amantes,
preferiblemente hijos de una misma esencia.
En algún tiempo nos fuimos de viaje
y vivimos lejos.
Pero cuando llego el momento
nos volvimos a besar...
Ni siquiera pareció la primera vez...
servido por Alexandra
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6 Agosto 2009
Como voy a llamar
para preguntarte algo?
Es un trabajo
para el que me preparo
estudio, analizo y entiendo
que no debo decir nada
que termine con "te amo",
Porque pararse donde
puedes estar cuesta eso,
cuesta trabajo.
Voy a buscar ponerte
mi voz en el oído,
tal vez use un mecanismo
subliminal
y lo sepas.
servido por Alexandra
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17 Julio 2009
Sé que debió ser una conjunción astral especial, algún planeta retrógrado tal vez, pues el mundo entero pareció entrar en una especie de estupor, de suspenso.
Graciela no volvió a recibir cartas de su novio en París, Armando no volvió a visitar a Piedad, el presidente dejó de hablar todos los días en la radio -el país desconcertado se sintió huérfano, sin camino- y tú no regresaste al café donde solíamos encontrarnos. Se me asemejaba al cuento de la bella durmiente, donde la vida se detuvo durante cien años.
¿Por qué?, me preguntaba por las noches, mientras miraba tu foto que había recortado del periódico y que guardaba oculta debajo de la almohada. Analizando la situación surgieron varias hipótesis para explicar tu comportamiento:
Era posible que te hubieras enamorado de otra, alternativa que me llenaba de terror y hería profundamente mi orgullo de mujer. Es cierto que unas pocas caricias y besos y seis meses de tinto diario no eran material suficiente para pedirte fidelidad. Sin embargo yo te amaba y por eso me pertenecías de alguna manera, tenía derecho a ti, más que otras, pues yo te amaba más, estaba segura.
También podría ser que le hubieran dicho a tu esposa-los chismes nunca faltan- que te veían todos los días tomando tinto con una mujer extraña, con cara de bohemia y que mientras lo hacías la mirabas intensamente a los ojos. Esto en sí no constituía evidencia de nada, aunque he aprendido con tu relación que el afecto lejano ata más profundamente, ya que es más puro, que la sexualidad. Y esposa es esposa. Claro que yo no entendía cómo ella pretendía tener un dominio sobre ti, si no compartían ningún interés, si no hablaban, si no se tocaban hace tiempo, si ya había olvidado cada uno la forma del cuerpo y el color de los ojos del otro, si ambos se habían convertido en un aditamento, una pieza más de ese sitio que se llama hogar.
Como última opción surgía la de que te hubieras cansado de tomar café. Seis meses de tinto y de ver la misma cara a la hora de la sobremesa, comienza a convertirse en algo rutinario muy parecido al matrimonio.
Desesperada te envié una nota: "Pendejo, ¿qué se hizo?, me hace falta, ¡venga!". Pasaron los días y no fuiste.
Entonces recurrí a la maga que me echó las cartas, al brujo que me leyó el tabaco, al siquiatra que me analizó y todos me dijeron que te olvidara.
Pero no podía olvidarte. No lograba concentrarme en el trabajo. Comencé a perder las llaves, a meter la loza sucia en la nevera y el pan en el lavaplatos, a reírme a destiempo, a llorar por cualquier cosa, a comer compulsivamente.
Así seguí yendo a aquel café, porque, después de todo, ¿qué más hacer, en esta ciudad gris, sino tomar tinto y esperarte?
Tomado de "Un vestido rojo para bailar boleros".
Absurdamente apropiado.
servido por Alexandra
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